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Según una encuesta, el 41% de la población confía en Bitcoin

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Según una encuesta, el 41% de la población confía en Bitcoin

El 41% de la población confía en Bitcoin más que en la moneda estatal. Así lo reveló un estudio realizado por la plataforma de crowdsourcing Premise con 11.000 participantes de 76 países diferentes.

  • Bitcoin, un nuevo medio de pago accesible para todos.
  • El arma definitiva contra la inflación.
  • Bitcoin asaltando el sistema bancario.
  • La pérdida de control de los grandes estados.

Bitcoin, un nuevo método de pago democrático

Debes saber que 4 de cada 10 personas en el mundo no tienen cuenta bancaria. Incluso se estima que 500.000 personas se encuentran en esta situación solo en Francia.

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Al mismo tiempo, dentro de esta misma población mundial no bancarizada, también se estima que 1.700 millones de personas poseen un teléfono celular. Entonces, el 60% de las personas no bancarizadas posee un teléfono celular.

Además, una gran cantidad de aplicaciones de billetera digital permiten pagos en Bitcoins. Gracias a esto, algunos encuentran una solución que reemplaza la tenencia de una cuenta bancaria. Sobre todo porque permite pagos desmaterializados e internacionales. La guinda del pastel, estas soluciones son menos costosas en términos de costos operativos de la cuenta. Por un servicio mucho menos oneroso desde el punto de vista administrativo.

Para esta parte de la población que se mantiene fuera del sistema bancario, es un renacimiento. A menudo excluida por su precariedad, allí podía encontrar la posibilidad de salir de esa exclusión. Y más aún, obtener un medio de consumo, gracias a este Bitcoin que no está reservado solo para los ricos.

El arma definitiva contra la inflación

Al igual que el oro, Bitcoin aparece cada vez más como un refugio seguro. Este “oro digital” comparte un factor esencial con el metal precioso: la escasez.

Al igual que Bitcoin, el subsuelo de nuestro planeta contiene solo una cantidad determinada y limitada de metal amarillo. Bitcoin tiene un límite de 21 millones de unidades. Actualmente, ya se han extraído y están en circulación algo más de 19 millones de Bitcoins. De esta cantidad en circulación, también se estima en 3 o 4 millones la cantidad de bitcoins perdidos para siempre.

Basta decir que hay 15 millones de bitcoins disponibles para pronto 8 mil millones de personas, y se convertirá en algo muy raro.

La limitación de su número de unidades le otorga un estatus de moneda deflacionaria. En resumen, exactamente lo contrario de una moneda fiduciaria inflacionaria, cuya cantidad es, por definición, ilimitada. Un fenómeno del que todos hemos sido testigos en los últimos meses. Los diversos paquetes de estímulo, en Europa o en Estados Unidos, donde se han inyectado cantidades astronómicas de dólares frescos a la economía.

La inflación representa la pérdida del poder adquisitivo de una moneda.

Desde este punto de vista, ninguna moneda estatal puede competir con Bitcoin. El valor de este último solo ha aumentado desde sus inicios. En comparación, desde 1785 el dólar estadounidense ha perdido un promedio del 3% anual.

Bitcoin asaltando el sistema bancario

Bitcoin y las criptomonedas representan un peligro para el sistema bancario.

Las diversas organizaciones financieras lo saben muy bien. Están tratando de reaccionar para evitar ser engullidos por el tsunami de las finanzas descentralizadas (DeFi) y su ecosistema de servicios financieros sin intermediarios.

En un sistema financiero tradicional, son esencialmente los bancos los depositarios de los fondos y los que garantizan los intercambios. Gracias a DeFi, dos usuarios pueden realizar transacciones directamente, a través de blockchain y contratos inteligentes. Por tanto, es posible pedir dinero prestado, prestarlo, realizar todas las operaciones de las finanzas convencionales. En resumen, obtener todas las ventajas de DeFi sin las muchas desventajas, costos, controles o bloqueos asociados con los préstamos bancarios.

Los bancos están luchando por retener a sus clientes. De hecho, es difícil poner un producto con una tasa de rendimiento del 1,5% en competencia con las criptomonedas. Algunas organizaciones lo han entendido bien. Hoy, estos últimos ya no dudan en ofrecer productos de inversión cuya canasta global incluye Bitcoin y otros activos criptográficos. Esta estrategia tiene como objetivo mejorar el tipo de interés, pero sobre todo fidelizar a sus clientes.

La pérdida de control de los grandes estados

Algunos estados pequeños, como El Salvador, ven la ventaja de institucionalizar Bitcoin y darle el estatus de moneda de curso legal. Sin embargo, otros países no lo ven así. Al contrario, lo ven como una fuga del capital. Transferidos de esta forma a un ecosistema fuera de su alcance, porque están descentralizados y fuera del control de los bancos centrales.

En el caso de El Salvador, la única moneda local y legal hasta ahora ha sido el dólar. Moneda de la que ahora el país intenta emanciparse. Un cambio muy vivido en Estados Unidos, donde podemos ver la pérdida de poder del dólar. En este estado, al debilitar su control monetario, pero pronto en todo el mundo.

Si por casualidad se observaran manifestaciones nacionales hacia bitcoin, podríamos presenciar la erosión gradual del poder monetario de las naciones más grandes y su dominio sobre los estados pequeños.

Todas las razones para ser optimista

Por tanto, el estudio retransmitido por Premise nos explica que la gente es cada vez más consciente de que Bitcoin es una solución para luchar contra el empobrecimiento, para protegerse de la inflación, para invertir en un valor futuro y para facilitar el acceso al consumo.

Las monedas fiduciarias han apoyado a la humanidad durante cientos de años. Pero el sistema actual está muy alejado de los orígenes de nuestro sistema financiero. Las diversas crisis, el liberalismo, los acuerdos de Bretton Woods… muchos acontecimientos han roto el equilibrio económico. Ahora, ante un sistema debilitado, las criptomonedas parecen ser la mejor solución para quienes entienden la economía. Los únicos que todavía están indecisos son los que no lo entienden.

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